Personajes de la obra
Principales:
- Don quijote
Como protagonista tenemos a Don Quijote o Alonso Quijana de 50 años, el cual es un hombre bastante pobre, al menos así nos lo presentan en el capítulo I. Es un “caballero” que sale en busca de aventuras con una vieja armadura, una espada, una lanza y mucha imaginación, lo hace junto a su caballo Rocinante (quien es flaco, pando y de aspecto burlesco para ser el caballo de un caballero)
y le dedica cada hazaña a su “inventada” amada “Dulcinea del Toboso”. Se pasa todo el día leyendo libros de caballería, de hecho Cervantes usa el personaje como herramienta para ridiculizar esos libros. Es un idealista, defensor de causas ajenas (en nombre de la justicia, la defensa de los débiles y el amor) y se preocupa más de sí mismo que de los demás. Don Quijote es el prototipo del hombre bueno y noble que quiere imponer su ideal por encima de las convenciones sociales y de las bajezas de la vida cotidiana, actuando a modo de redentor humano de una realidad que todos los días le hiere y ofende. En su primera salida, va solo contra el mundo, aunque posteriormente su necesidad de una figura que a la vez le sirva de contraste y le preste su hermandad se cubrirá con Sancho Panza, que a partir del capítulo VII será representante del buen sentido y el reclamo a las cosas de la tierra. Desde entonces, Don Quijote y Sancho permanecen unidos y opuestos, iguales pero a la vez distintos, dentro de los cánones de la variedad y el claroscuro barrocos. Don Quijote irradia esplendores de su grandeza, en contraste con la técnica del humorismo, desde su primera salida solitaria por los campos de la Mancha, durante el duro mes de julio, presentándonos las imágenes de su investidura de caballero en la venta, entre arrieros y chicas del partido, y de las terribles golpizas que sufre de parte de maldicientes y arrogantes.
Lo podemos identificar físicamente como un hombre de aspecto pálido, delgado, alto, nariz puntiaguda, con barba y bigote.
- Sancho Panza
Es el fiel escudero, amigo y el que apoya las locuras de Don Quijote, además de no juzgarlo por sus incoherentes aventuras, aunque es un poco cobarde. Por otra parte, también le ve su parte realista y siempre está tratando de que entre en razón sobre lo que está haciendo . Sancho acompaña al protagonista en sus aventuras montado sobre un burro (el cual no tiene nombre, le tiene mucho cariño, es amigo de Rocinante y al final acaba robado) y es una figura fundamental para él. Podría describirse como un pueblerino lleno de fe y también de astucia, de materialismo y de bondad, de ambición ingenua y de sentido común. Su personaje nace necesariamente para contener y refutar la fantasía desviada de su señor . Don Quijote le promete el gobierno de una ínsula y él se pasa la obra recordándoselo a su señor. Es la ambición ingenua que tiene para darle mejor vida a su familia. Se va “quijotizando” según van avanzando los acontecimientos. Tanto Sancho Panza como su amo, no vienen a darnos una lección de estética o de moral, ni a seguir las imposiciones de una moda. Existen porque su humanidad llena de desigualdades, sus expresivas salidas y la gracia de sus intervenciones en la acción viven su vida dentro del más sencillo y mejor modelo de arte. También hay que señalar la riqueza del lenguaje popular de Sancho, especialmente en sus proverbios, ensartándolos con suma gracia ante la irritación que su modo de hablar provoca en don Quijote.
Físicamente es un poco gordo y de baja estatura, y psicológicamente es muy pasivo.
- Dulcinea del Toboso
Mujer imaginaria y perfecta que solo se podía encontrar en los pensamientos de Don Quijote, el cual se enamora de ella. Él, cuando se encuentra con los mercaderes toledanos, la llama “la emperatriz de la Mancha”. Dice que es muy hermosa, incluso que su hermosura es sobrehumana y le manda una carta que escribe en Sierra Morena. Está inspirada en la vulgar lugareña Aldonza Lorenzo, labradora vecina de Don Quijote encargada de la limpieza del corral de los cerdos de su padre , ya que como se dijo anteriormente todo esto es producto de la imaginación del famoso Hidalgo.
Secundarios:
- El cura del pueblo, Pedro Pérez. (Capítulo I)
Licenciado en la Universidad de Sigüenza y amante de los libros de caballerías. Es un vecino de Sancho y de Don Quijote. Es amigo suyo y durante el viaje de Don Quijote él intenta ayudarles, incluso una vez consigue traerlos de vuelta. Tuvo la idea de quemar los libros de caballerías de Don Quijote. Don Quijote discute con él muchos asuntos relacionados con la caballería. Duda que existan los caballeros andantes que salen en las novelas de caballería. Es quien junto con el barbero, saldrá en busca de Don Quijote cuando este emprende sus hazañas.
- Maese Nicolás, el barbero del pueblo. (Capítulo I)
Es otro de los amigos o vecinos del Quijote, y al igual que el cura les intenta traer de vuelta. Participa junto con el ama, el cura y la sobrina en el escrutinio y quema de libros de la biblioteca de Don Quijote. Acompaña al cura a buscar a Don Quijote cuando este se va de aventuras.
- Capítulo I:
- Un "mozo de campo y plaza", que frisaba la edad de nuestro hidalgo con los 50 años.
- El ama de llaves, que tenía más de 40 años.
- Antonia Quijana, La sobrina, que no tendría más de de 20 años.
Un ventero y dos "doncellas" (rameras, que le dijeron a Don Quijote le servirían de por vida). (Capítulo II)
Se llama Juan Palomeque y es el hostelero que recibe a "Don Quijote" en la venta. Don Quijote lo confunde con el alcalde de una fortaleza. Convierte al Quijote en caballero. Cree que son ciertas todas las historias que se cuentan de los caballeros andantes. Discute con el cura sobre la veracidad de las historias que se narran en los libros de caballerías. Físicamente es gordo y psicológicamente es muy tranquilo.
Capítulo IV:
- Unos mercaderes.
- Juan Haldudo, labrador, y su criado Andrés.
- Capítulo V: Pedro Alonso, labrador vecino, que lo rescata de su primera aventura y accidente.
- El Sabio Frestón (Capítulo VII)
Le robó los libros y el aposento a Don Quijote. Es el que le robo los libros a Don Quijote e hizo desaparecer sus aposentos y también transformó los molinos en gigantes.
Capítulo VII: Juana Panza, mujer de Sancho Panza (también llamada Teresa). Se nombra uno de sus hijos en la obra, Sanchica.
- Capítulo IX: Una señora vizcaína en un carruaje dirigiéndose a Sevilla. La acompañaban dos frailes de San Benito y varios escuderos.
- Se podría considerar también personaje a Cide Hamete Benengeli, pero no es seguro. Es un historiador arábigo ficticio que se encarga de escribir una parte de la historia.



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