Narradores Don Quijote

 En el Quijote, Cervantes parodia los libros de caballerías y también su recurso de la diversidad de fuentes.


Miguel de Cervantes, autor del Quijote

 La multiplicidad de narradores en el Quijote confiere a la obra un mayor perspectivismo y facilita el conocimiento de los pensamientos de los personajes. Tiene como narradores: 

  • ”Un curioso investigador”, un narrador anónimo. 
  • Lector ansioso por saber el final:
“Bien es verdad que el segundo autor desta obra no quiso creer que tan curiosa historia estuviese entregada a las leyes del olvido, ni que hubiesen sido tan poco curiosos los ingenios de la Mancha, que no tuviesen en sus archivos o en sus escritorios algunos papeles que deste famoso caballero tratasen; y así, con esta imaginación, no se desesperó de hallar el fin desta apacible historia, el cual, siéndole el cielo favorable, le halló de modo que se contará en la segunda parte”.

 

  • El editor que se encarga de hacer, traducir e imprimir las aventuras de don Quijote. Abarca desde el capítulo 9 (comienza a hablarnos en primera persona y nos cuenta el descubrimiento del manuscrito de un historiador árabe) hasta el final de la obra, analiza y comenta las diferencias entre las distintas fuentes. Quizá sea Miguel de Cervantes pero no hay pruebas suficientes para confirmar esta teoría.  
  • Cide Hamete Benengeli, historiador árabe y morisco (aunque no se le aplica explícitamente este adjetivo, Cervantes dice que es «arábigo y manchego», es decir, un musulmán español de lengua árabe, y no un norteafricano o un otomano), es la principal fuente de las que procede el relato, autor del texto de los cartapacios y es un personaje ficticio creado por Miguel de Cervantes. Parece buscar dar más credibilidad al texto, haciendo creer que don Quijote fue un personaje real y que la historia podría tener décadas de antigüedad. Sin embargo, por otro lado es obvio para el lector que tal cosa es imposible, pues la presencia de Cide Hamete plantea múltiples incongruencias temporales.   
  • El traductor del texto árabe, es un Morisco aljamiado: conoce la aljamía, es decir, lengua mozárabe escrita en caracteres árabes. A veces recorta el texto o lo traduce de forma infiel : 
Aquí pinta el autor todas las circunstancias de la casa de don Diego, pintándonos en ellas lo que contiene una casa  de un caballero labrador y rico; pero al traductor desta historia le pareció pasar estas y otras semejantes menudencias en silencio, porque no venían bien con el propósito principal de la historia, la cual más tiene su fuerza en la verdad que en las frías digresiones. (capítulo XVIII)

 

  • Un narrador omnisciente, en tercera persona, que se encuentra disimulado en el texto, dominando la relación entre todos los demás. Puede observarse al final del capítulo 8:
“Bien es verdad que el segundo autor desta obra no quiso creer que tan curiosa historia estuviese entregada a las leyes del olvido, ni que hubiesen sido tan poco curiosos los ingenios de la Mancha, que no tuviesen en sus archivos o en sus escritorios algunos papeles que deste famoso caballero tratasen; y así, con esta imaginación, no se desesperó de hallar el fin desta apacible historia, el cual, siéndole el cielo favorable, le halló de modo que se contará en la segunda parte”. (cap. VIII) Esa voz que habla del primer y del segundo autor es el narrador del que hablamos.

 

  • Académicos de Argamasilla: Estos componen los versos finales de la primera parte.  
  • Personajes que cuentan su historia en primera persona: Dorotea y Fernando, Cardenio y Luscinda, el Cautivo. Sus voces son recogidas por Cide Hamete . 
  • Un autor implícito, este no es omnisciente ya que solo conoce lo que se encuentra en el manuscrito de Cide Hamete Benengeli, ya que supuestamente El Quijote es la traducción de un manuscrito hallado por Cervantes, en el que el historiador árabe, cuenta la historia. Pese a su aparente objetividad, valora subjetivamente la acción e incluso interviene como personaje cuando, después de la aventura del vizcaíno cuenta una historia propia, que nada tiene que ver con la historia de Don Quijote.


 


 Cuando leemos la primera frase tan conocida de la obra: ``En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme no ha mucho tiempo que vivía un hidalgo de los de lanza astillero…” Mario Vargas Llosa afirma que se trata “de un narrador anónimo, que habla a veces en primera persona pero más frecuentemente desde la tercera de los narradores omniscientes, interviene en los capítulos 1 a 8”. Su relato termina al final del capítulo 8 “Pero está el daño de todo esto que en este punto y término deja pendiente el autor de esta historia esta batalla, disculpándose que no halló más escrito de estas hazañas de don Quijote, de las que deja referidas.” En los primeros capítulos del Quijote parece que  Cervantes no acababa de explicar bien su estrategia narrativa así que su idea original era sobre todo la de crear un “ataque” en contra de las novelas de caballería, aunque también queda claro que ya desde ese primer capítulo se encuentran presentes la mayor parte de las ideas básicas a partir de las cuales Cervantes iba a desarrollar su novela. O sea,  en Cervantes existía una concepción general de su trama y de sus personajes pero será sobre la marcha que el novelista cambiará a su héroe, su entorno, sus caracteres secundarios, Dulcinea incluida entre ellos, y cambiará al ritmo de los acontecimientos. 

 

A medida que avanza la historia, Cervantes adopta una voz más omnisciente : “Hechas pues estas prevenciones, no quiso aguardar más tiempo a poner en efecto  su pensamiento…” capítulo 11) y nos cuenta la primera salida de Don Quijote, de mañana, solo y alborozado, cabalgando sobre Rocinante, cuando de repente le surge la idea de que tendría que haber un “sabio” que se encargara de escribir sus hazañas: “Oh, tú, sabio encantador, quien quiera que seas, a quien ha de tocar ser el cronista de esta peregrina historia. Ruégote que no te olvides de mi buen Rocinante, compañero eterno mío en todos mis caminos y carreras”. Es también en este segundo capítulo donde Cervantes se servirá de otro recurso que lo lleva a mencionar por adelantado algunos episodios que el lector no conoce aún y que encontrará a medida que avance en su lectura así como a plantear la siguiente digresión: “Autores hay que dicen que la primera aventura que le avino fue la de Puerto Lápice; otros dicen que la de molinos de viento; pero yo he podido averiguar en este caso y lo que he hallado escrito en los anales de La Mancha, es que anduvo todo el día , y al anochecer, su rocín y él se hallaron casados y muertos de hambre”.

Tras el siguiente comentario:  

 

Bien es verdad que el segundo autor desta obra no quiso creer que tan curiosa historia estuviese entregada a las leyes del olvido, ni que hubiesen sido tan poco curiosos los ingenios de La Mancha , que tuviesen en sus archivos o en sus escritorios algunos papeles que deste famoso caballero tratasen; y así, con esta imaginación, no se desesperó de hallar el fin desta apacible historia, el cual siéndole el cielo favorable, le halló de este modo que contará en la segunda parte. 

 

Cervantes aprovecha la situación para definirse a sí mismo como el “segundo autor de esta obra”, cediendo así la autoría principal de la novela  a otro escritor , hasta el momento desconocido tanto para él como para los lectores. 

 

El capítulo IX , consiste en una  gran digresión en voz de aquel narrador que iniciara con tanto ánimo su brillante historia (En un lugar de la Mancha…”) en la que nos explica cómo encontró el manuscrito original de Don Quijote . Pero no debemos olvidar que ya en el capítulo II el narrador había mencionado que Don Quijote en sus desvaríos había acariciado la idea de que algún famoso sabio se encargaría de relatar sus historias. Pues ahora se retoma esa alusión y para usarse en su propio beneficio al comentar: “parecióme cosa imposible y fuera de toda buena costumbre que a tan buen caballero le hubiese faltado algún sabio que tomara a cargo el escribir sus nuncas vistas hazañas, cosa que no faltó a ninguno de los caballeros andantes…” Y luego, adoptando el tono de confidencia y reasumiendo la voz autobiográfica de primer narrador , nos confía:

 Estando un día en el Alcaná de Toledo, llegó un muchacho a vender unos cartapacios y papeles viejos a un sendero; y como yo soy aficionado a leer, aunque sean los papeles rotos de las calles, llevado de esta mi natural inclinación, tomé un cartapacio de los que el muchacho vendía y vile con caracteres que conocí ser arábigos… y no fue muy dificultoso hallar intérprete semejante, pues aunque le buscara de otra más antigua mejor lengua, la hallara. En fin, la suerte me deparó uno, que, diciéndole mi deseo y poniéndole el libro en las manos, le abrió por medio, y leyendo un poco en él, se comenzó a reír. Pregúntele yo de qué se reía, y respondióme que de una cosa que tenía aquel libro escrita en el margen por anotación. Díjele que me la dijese, y él sin dejar la risa dijo:

_Está, como he dicho, aquí en el margen escrito esto: “Esta Dulcinea del Toboso, tantas veces en esta historia referida, dicen que tuvo la mejor mano para salar puercos que otra mujer de toda la Mancha”.

Cuando yo oí decir “Dulcinea del Toboso” quedé atónito y suspenso, porque luego se me representó que aquellos cartapacios contenían la historia de don Quijote. Con esta imaginación, le di prisa que leyese el principio y haciéndolo ansí, volviendo de improviso el arábigo en castellano, dijo que decía: Historia de don Quijote de la Mancha, escrita por Cide Hamete Benengeli, historiador arábigo.


Y es así como se le adjudica a Cide Hamete Benengeli la autoría de la obra, es iniciara narrando el Cervantes, convirtiendo así su novela en una suerte de palimpsesto. El paso del capítulo VIII al IX de la primera parte le permitió a nuestro autor inventar a otro narrador ficticio que le servirá indistintamente, tanto en el plano de la ficción como en el de su estrategia narrativa. Con Cide Hamete Cervantes dio con el “sabio encantador” al que aludió en el capítulo I y quien, a partir de ahí, se encargará de elaborar la crónica de nuestro caballero creando así “una autoridad solemne para dar fe de la historia que estaba a punto de contar”.

 




Al retratar al narrador en ciertos segmentos de la obra, es muy importante analizar el uso del tiempo verbal. Mientras que el pretérito perfecto simple es la forma por excelencia utilizada en la narración, el pretérito imperfecto se suele utilizar en la descripción. Por otra parte, el presente es la forma utilizada comúnmente en los diálogos.

En general se distinguen cuatro tipos de narradores:

  • Narrador omnisciente en tercera persona . 
  • Narrador testigo (puede participar o no de forma secundaria). 
  • Narrador protagonista en primera persona. 
  • Narrador en primera persona (aunque es un caso bastante infrecuente).

 


 El Quijote se puede relacionar con el mundo de la pintura, específicamente al cuadro Las Meninas de Velázquez, uno de los pintores españoles barrocos más importantes. Pero para poder comprender de manera óptima la relación que existen entre ambas, primero hay que ofrecer una introducción a la pintura:



 

La pintura de Las Meninas representa escenas de la vida cotidiana en el palacio del rey Felipe IV. De todos los personajes que componen este cuadro, la Infanta Margarita está en el medio, acompañada de sus damas, que se llaman "Meninas". Doña Marcela de Ulloa es la mujer que habló con Diego Ruiz de Azona y el pintor retratado es el mismo Velázquez. Frente a la puerta se encuentra José Nieto Velázquez, y en la pared del fondo hay un espejo en el que se reflejan el Rey Felipe IV y Mariana de Austria.

En esta obra de Diego Velázquez, podemos ver su dominio en el control del claroscuro y la luz. Los puntos brillantes sobre los personajes determinan el orden de la composición. La luz que brilla en la habitación del lado derecho de la pintura enfocó los ojos del espectador en la multitud principal, pero la puerta abierta al fondo y la figura iluminada en la parte de atrás constituyen el punto de fuga. 

Numerosas interpretaciones tiene esta obra. Velázquez se centró en retratar sus creaciones artísticas, detallando cada detalle de los personajes de la escena y capturando la vida del palacio. Logró influir en la audiencia, quienes vieron su trabajo y se sorprendieron al ver las técnicas utilizadas. Además del tamaño y la complejidad de la composición, creando un cuadro especial

Esta pieza está dominada por una composición bien enmarcada y equilibrada. Por un lado, el rol se manifiesta de forma dinámica. Por otro lado, se presenta una quietud impresionante. Cuenta con diversos elementos como cuadros colgados en la pared, espejos y puertas abiertas al fondo. Y así, de una forma sutil expresa el color, la actitud y el movimiento de los personajes.


 

Después de esa introducción, he aquí las diferencias entre Don Quijote y Las Meninas:

Don Quijote y Meninas, de diferentes campos artísticos, ofrecen una reflexión simbólica sobre la naturaleza del propio arte. Don Quijote se puede considerar como uno de muchos libros, en donde se escenifica el fenómeno literario y forma parte de la idealización de libros y personajes, la crítica literaria de diversos personajes, y la propia obra es una alegoría de la literatura. Su contemporáneo Las Meninas, la cual es la pictórica cumbre de reflexión metaartística, es un retrato colectivo en el que la pintura se abre a la acogida de artistas y público, y, mediante un juego de espejos, crea una perspectiva de pensamiento. Ambos autores utilizaron la metaficción en sus obras, una forma en que el autor nos muestra cómo creó estas mismas. En Don Quijote, cuando este menciona varios aspectos de la vida real, se produce la metaficción. Por ejemplo, en una parte del libro se mencionan historias falsas sobre Don Quijote, y estos son enlaces a autores que intentaron copiar a Cervantes. Otro aspecto es cuando el narrador discute con Don Quijote. También se observa cómo la locura de Don Quijote se transmite al autor al decir frases que no cuadran. Ambas obras se basan en temas y situaciones específicas, que reflejan la esencia de los fenómenos artísticos y, por tanto, sus autores pueden crear historias y escenas de extraordinario valor. Don Quijote y Las Meninas comparten una preocupación común, que se expresa junto con el desarrollo de la novela. De hecho, los diferentes planos que componen la pintura también se desarrollan y complementan. Esta investigación tiene como objetivo explorar estas típicas teorías barrocas y fusiones prácticas, que giran en torno a la expresión del arte en el arte.



Hay que ser conscientes de que se trata de una de las más importantes realizadas por Velázquez porque tuvo una transcendencia que muchos otros pintores españoles no lograron tenerla.
Y es que Velázquez, y en general su pintura, se llegó a convertir en una de las fuentes de inspiración para muchos otros artistas posteriores, entre los que cabe destacar al impresionista Manet quién llegó a calificarlo como “El pintor de los pintores” y Picasso quién en 1957 y dentro de su estilo artístico, el cubismo, representó a su manera un cuadro que también llevaba por nombre Las Meninas. A mi parecer es un cuadro increíblemente trabajado y con una gran magnitud de trasfondos.

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